Alimentar a tu perro adulto

Alimentar a tu perro adulto
Cuando tu perro llegue a la etapa adulta, es importante que conserve un buen estado físico. 

 

CONOCE TUS OPCIONES PARA ALIMENTAR A TU PERRO

Optar por la comida húmeda o seca es, en realidad, una cuestión de preferencias personales, tanto tuyas como de tu perro. Una mezcla de comida húmeda y seca es buena para sus dientes y puede ser útil que tu perro se acostumbre a ambas texturas por si necesitas cambiar su dieta en algún momento. Al igual que los humanos, los perros tienen sus gustos y aversiones, por lo que tendrás que ir probando hasta encontrar la fórmula que más le guste.
Independientemente de la fórmula elegida, verás que cualquier comida para perros adultos completa y de buena calidad proporcionará a tu perro un equilibrio nutricional básico.
Si tu perro tiene algún problema de salud especial, como sensibilidad cutánea o estomacal, pide información a tu veterinario sobre alimentos especiales para perros adultos.
Una vez que hayas encontrado la comida adecuada para tu perro, ya no tendrás que volver a cambiar su dieta hasta que empiece a hacerse mayor, en torno a los 6 o 7 años. Infórmate sobre cómo alimentar a tu perro adulto.

 

PRODUCTOS DE ALIMENTACIÓN PARA PERROS ADULTOS

Existe en el mercado una amplia gama de alimentos para perros adultos nutricionalmente equilibrados y diseñados para las necesidades específicas de tu amigo de cuatro patas. Así pues, tienes mucho donde elegir a la hora de decidir qué dar de comer a tu perro.

La raza, el tamaño, la edad, el estilo de vida y el estado de salud pueden marcar una gran diferencia:

  • Las razas más pequeñas tienen un metabolismo más rápido, es decir, queman energía a mucha mayor velocidad. Dependiendo de su forma física y de su grado de actividad, algunos pueden necesitar el doble de calorías diarias que otras razas de mayor tamaño. Las mejores fórmulas alimenticias para perros pequeños contienen proteínas adicionales y son ricas en grasas y carbohidratos para proporcionarles el refuerzo de energía adicional que necesitan. Además, se presentan en tamaños más pequeños para adecuarse también al tamaño de sus bocas y estómagos.
  • Las razas de mayor tamaño pueden tener metabolismos más lentos, ¡pero sin duda alguna, su apetito es mayor! Las fórmulas preparadas específicamente para razas grandes tienen bocados más grandes y satisfactorios que animan a los perros de gran tamaño a masticar más, en lugar de engullir su comida. Un menor contenido en materia grasa y una mayor concentración de proteínas ayuda a controlar el aumento de peso, minimizando su impacto sobre las articulaciones y los órganos vitales, así como glucosamina para fortalecer las articulaciones.
  • Si tu perro es muy activo o es un perro de trabajo, puedes optar por una comida especializada adecuada para su estilo de vida activo. Ésta le proporcionará mayores cantidades de grasas, proteínas y vitaminas, como la vitamina B12, para ayudarle a transformar los alimentos en energía. La vitamina E también puede ayudar a sus músculos cansados a recuperarse más eficazmente después de períodos de ejercicio agotador.
  • Se suele recomendar volver a dar comida de buena calidad para cachorros a las perras gestantes para proporcionarles las calorías adicionales y mayores cantidades de otros nutrientes fundamentales que ellas necesitan. Infórmate sobre cómo alimentar a tu perra durante el embarazo.
  • Los perros menos activos necesitan menos grasa, por lo que alimentarlos con una fórmula baja en calorías puede ayudarles a evitar el aumento de peso.
  • Algunos perros pueden desarrollar sensibilidad a algunos grupos de alimentos, o padecer problemas médicos que requieran una dieta especial. El veterinario podrá recomendarte una dieta adecuada para las necesidades de tu perro.

Si no estás seguro de cuál es la dieta adecuada para tu perro, no dudes en preguntárselo a tu veterinario o a una enfermera veterinaria.

 

CÓMO ALIMENTAR A TU PERRO

Nuestro equipo de Atención a Mascotas suele recibir la siguiente pregunta: “¿Con qué frecuencia debo dar de comer a mi perro?” Según la raza, solemos recomendar una o dos veces al día. Si tu perro es pequeño, su barriguita también lo será y tal vez necesite alimentarse con mayor frecuencia. Del mismo modo, las razas más grandes, que tienen tendencia a engullir la comida pueden beneficiarse de dos comidas más pequeñas, en lugar de una copiosa. Engullir un montón de comida a la vez puede provocar problemas intestinales.
Si no estás seguro de la frecuencia con que debes alimentar a tu perro, no dudes en preguntárselo a tu veterinario.

 

ENCUENTRA EL LUGAR IDEAL

Da de comer a tu perro en un lugar tranquilo y alejado de los ruidos y ajetreos de la vida doméstica. Sirve siempre la comida del perro en un plato limpio y colócalo en una superficie fácil de limpiar, como un piso cerámico. Si ves que el plato de tu perro se desliza por el suelo, usa un plato antideslizante o ponle gomas por debajo.

Los perros que devoran la comida podrían beneficiarse de un plato especial antiglotones cuya forma les obliga a comer más despacio, mientras que los perros de edad avanzada preferirán un comedero elevado.

Si tienes más de un perro en casa, aliméntalos al mismo tiempo pero por separado para que no se molesten ni peleen.

 

SERVIR Y GUARDAR LA COMIDA

A la hora de dar de comer a tu perro, procura servir la comida húmeda (latas/botes/bolsas) a temperatura ambiente, ya que su olor es más atractivo y es más fácil de digerir. Para ello, sácalos del frigorífico como mínimo una hora antes de servirlos. Puedes utilizar el microondas para templarlos un poco, pero siempre sin dejar que se calienten.

Los alimentos húmedos se estropean rápidamente, por lo que no debes dejarlos sin tapar. Una vez abierta, no guardes la comida húmeda durante más de 24 horas, incluso aunque esté guardada en el refrigerador.

La comida seca, en cambio, puede dejarse todo el día fuera sin que se estropee. Guárdala en un ambiente seco y limpio, preferiblemente en un recipiente hermético o en una caja con cierre, para mantener su aroma y evitar que se eche a perder.

A la mayoría de los perros les gusta el crujido de la comida seca, pero si tu mascota prefiere su comida ligeramente humedecida, o si existe algún problema médico que recomiende evitar la comida dura, empapa la comida en agua durante un máximo de 30 minutos antes de servirla. Las croquetas secas ayudan a eliminar la placa; por tanto, si añades agua a la comida seca, es recomendable que complementes su alimentación habitual con una golosina dental. Recuerda que el cepillado regular es la mejor manera de evitar las enfermedades dentales caninas.

 

ALIMENTACIÓN Y EJERCICIO

Nunca dejes que tu perro haga ejercicio una hora antes o una hora después de comer. Los perros grandes y gigantes pueden sufrir la distensión de su estómago y una torsión intestinal (un trastorno denominado distensión y vólvulo gástrico), que constituye una emergencia médica. Los síntomas son tripa hinchada, arcadas y muestras de gran incomodidad por parte del perro. Ponte en contacto con el veterinario inmediatamente si estás preocupado por tu perro.

 

¿QUÉ CANTIDAD DE COMIDA NECESITA TU PERRO?

La cantidad de comida que necesita tu perro depende de su raza, de su estilo de vida y de su forma física. Lee siempre las instrucciones que figuran en la parte trasera del envase, pero ten en cuenta que están ahí únicamente a efectos orientativos.

Cada perro es diferente, por lo que lo más importante es alimentarlo con la cantidad suficiente para que mantenga una forma física saludable.

Si tiene el peso ideal, tienes que ser capaz de notar sus costillas fácilmente, aunque sin verlas y sin percibir una gran cantidad de grasa a su alrededor. Su cintura debería ser claramente visible detrás de las costillas si lo miras desde arriba, sin que aparezcan pliegues laterales cuando camina.

 

¿DEBO DARLE PREMIOS A MI PERRO?

Todos los perros se merecen un premio de vez en cuando, pero si vas a darle snacks, recuerda restar estas calorías adicionales de su comida principal, para evitar sobrealimentarle. La cantidad y frecuencia de snacks permitidos depende del tipo que elijas. Como norma general, limita las galletas y snacks a no más del 15% de la ingesta diaria de tu perro o del 10% si le das premios más pequeños a base de carne.

Si tu perro sigue una dieta impuesta por el veterinario, tal vez no le estén permitidos los snacks que a sus amigos, pero eso no significa que tenga que perderse sus premios. Puedes usar una porción de su comida diaria como snack o como premio durante el adiestramiento.

Algunos snacks funcionales se presentan en diferentes tamaños en función del peso del perro. Aunque pueden suministrar hasta un tercio de las necesidades calóricas de tu perro, están enriquecidos con vitaminas y minerales esenciales para ayudar a equilibrar la dieta.

Igual que con la comida, lee las instrucciones del envase y, si tienes alguna duda, pregunta a tu veterinario si no estás seguro de cuántos snacks puede comer tu perro.

 

ALIMENTOS PROHIBIDOS PARA UN PERRO

Además de saber qué dar de comer a tu perro, es importante saber qué es lo que no debes darle. La expresión “poner ojos de cachorrito” existe por una razón: ¡tu perro sabe perfectamente cómo convencerte para que le des lo que él quiere! Debes evitar alimentar a tu perro con las sobras de tu comida, ya que corres el riesgo de desequilibrar su dieta. Además, no es lo más adecuado para él ya que no cuenta con los nutrientes que él necesita.

  • Carne cruda. Puede provocar una intoxicación alimentaria.
  • Huesos. Los huesecillos del pollo y las espinas de pescado pueden dañar sus dientes y provocarse obstrucciones intestinales. Lo mismo ocurre con huesos más grandes.
  • Chocolate.
  • Cebollas, uvas o pasas pueden ser muy tóxicas para los perros.

 

CÓMO CAMBIAR LA ALIMENTACIÓN DE TU PERRO

Es posible que, en ocasiones, tengas que cambiar la dieta de tu perro: puede ser porque se esté haciendo mayor y necesite una dieta para perros de edad avanzada, porque tu perra esté embarazada o por un problema médico que exija una dieta especial. Si cambias su dieta demasiado rápido puedes alterar su digestión; por eso, debes hacerlo progresivamente (durante 7-10 días) para que las enzimas y bacterias de su tracto gastrointestinal puedan adaptarse de un modo natural.

  • Mezcla un poco del nuevo alimento con su comida actual, u ofrécele ambas comidas por separado.
  • Durante un plazo de 7-10 días aumenta gradualmente la cantidad de comida añadida, a la vez que reduces la cantidad de comida anterior, hasta haberlas intercambiado por completo.

Si vas a cambiar de una comida húmeda a una seca, tu perro tendrá que acostumbrarse a la nueva textura. Al principio, masticará más, tardará más en terminar de comer y, casi con toda seguridad, necesitará más agua.

Si cambias de comida seca a alimento húmedo, posiblemente beba algo menos y se sienta algo extrañado por la ausencia de crujido. Recuerda que una ración de comida seca puede parecer más pequeña que una ración de comida enlatada. Esto se debe a que normalmente las comidas secas tienen mayor densidad de calorías, por lo que tu perro obtiene la misma cantidad de energía de una porción menor de comida seca que de una porción mayor de comida húmeda.

Si tu perro rechaza la comida nueva, aunque te la haya recomendado el veterinario, vuelve a hablar con él por si hubiera algún motivo por el que la pudiera estar rechazando. No te preocupes. Casi seguro que existe una comida alternativa que puedes probar.

 

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